jueves, 13 de octubre de 2016

Pirámide alimenticia

El sábalo, litófago estricto, es decir pez comedor de sedimentos, es decir chupabarro, es la base alimenticia del Paraná.  Otros muchos peces con mejor marca se alimentan de él.
 Es también dada la abundancia de su sustento un pez muy numeroso. Como todo hervíboro lo es frente a todo carnívoro. Efecto biomasa. 
Así pues cada tanto surgen emprendimientos industriales en su nombre. Un frigorífico en Diamante compra a toneladas de eso, lo deseca, hace algo llamado harina de pescado, lo exportan al Äfrica.  Con el tiempo mucha gente protesta por la depredación: el agotamiento del sábalo es el agotamiento de muchas otras especies. Una crisis en la pesca artesanal. Otra igual en la pesca deportiva. 
Se prohíbe eso o se agota por su propia exageración pero después resurge. en Bolivia, en Colombia, el sábalo del Paraná les encanta. Camiones frigoríficos viajan al Norte exportando la variedad, localidades pujantes como Santa Cruz de la Sierra lo consumen más y más,  un lujo más en su floreciente economía cocalera.
Nosotros les enviamos un fruto del primitivo barro y ellos nos envían de la buena.
Indignados los ecologistas propone una estrategia exitosa en todo el Orbe: el pescador artesanal, el canoero de la costa, cazador furtivo por definición, predador tercermundesco, debe ser reciclado como guía de pesca para el gordito urbano que quiere volver al contacto natural los fines de semana.
Así, tras alquilarle la cabaña veraniega, la pileta, la lancha y el guía, dejará miles de pesos en la costa a cambio de unos pocos kilos de dorado o surubí sacrificados en rescate de la decadente virilidad urbana y clasemediera.
Una generación de costeros hacen el curso y reciben el carnet.  Quienes pesquen guiados por ellos no necesitan permiso personal de pesca. Ellos, a su vez, cuidarán que sólo se pesquen variedades y tamaños autorizados en cada época o perderán el carnet en cualquier requisa de la policía fluvial.
Uno de esos planes que suenan maravillosos cuando se explayan con PowerPoint.
A la graduación de la primer camada de guías pesqueros acude el propio Gobernador. A algún secretario le habrá parecido pertinente hacer el ágape en El Quincho de Chiquito, un restorante temático en la capital provincial que sólo sirve platos de pescado regional..
"Te imaginás" - nos dice el guía mientras esperamos el pique en nuestro bote, apenas mecidos por el gran río - " nos trajeron empanadas de pescado. Milanesa de pescado. Pescado frito. Chupín de Pescado. A nosotros que nos criamos comiendo pescado desde que nacimos..."
"Menos mal que había un carribar cruzando la calle. Yo me escapé y otros atrás mío, a comprarnos un choripán "


1 comentario:

  1. lo sigo leyendo eh!las pocas veces que escribe es un placer

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